¡CONSUME, CONSUME SIN CESAR!


Por Rubén Dario Salazar Manrique


Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
Libro de Lucas 12:15

Una noche de 1713 el gran compositor italiano Giuseppe Tartini soñó con el antagonismo del bien, este hermoso delirio dejó como resultado una obra tan maravillosa como la Sonata para violín conocida como “Devil’s trill”; aquella noche, dicho hombre se convertiría en el reproductor y transmisor de esa obra maestra; como aquel hombre, nuestra sociedad se encuentra sumida en un terrible delirio, pero a diferencia del de Giuseppe, el nuestro no es delirantemente hermoso ni es una obra maestra merecedora de admiración, el nuestro es aterrador. Y es aterrador porque nos hemos convertido no solo en partícipes de aquel sueño, sino en transmisores de un sistema de vida destructor; y cuando ese sueño hace referencia al consumismo, un sistema que nos fue implantado por hombres que se hacen llama “de bien” y que a través de sus grandes empresas publicitarias nos venden día a día lo que ellos consideran es esencial para nuestras vidas, consumando así su gran imperio de acumulación de capital.

¿Acaso podemos llamar a esa burbuja de conformismo y aceptación que nos vendió el sistema actual como la obra más despampanante de la nueva era?

Sin lugar a dudas no lo es, nuestras vidas no se deleitan al compás de las melodías de un magnífico violín, hoy las almas caminan vacías por las calles de las grandes urbes sedientas de consumo, como diría Eduardo Galeano, Secuestro de los fines por los medios: el supermercado te compra, el televisor te ve, el automóvil te maneja. Los gigantes que fabrican automóviles y combustibles, negocios casi tan jugosos como las armas y las drogas, nos han convencido de que el motor es la única prolongación posible del cuerpo humano[1].

En esta burbuja en la que vivimos, vamos por un sendero para invidentes, alejados de la noción de la realidad, saludamos con gran efusión la bondad tan maravillosa que tienen los dueños de nuestras almas, aquellos hombres que se han compadecido de nosotros y diariamente nos venden algo nuevo, ¿Cómo no vamos a estar agradecidos?, nos ofrecen trabajo y una gran calidad de vida, podemos tener casas, carros, celulares etc.

Así, nos convertimos en violinistas promotores y consumidores de aquella gran idea revelada por los hombres de bien, agradeciendo diariamente a la divina providencia la iluminación regalada y rogando por aquellos seres que quieren abandonar el sendero del bien, por aquellos seres que predican improperios por la envidia de no poder ser su propio jefe, osan promover la divergencia en nuestro paraíso.

¿Cómo se atreven a decir que hay hambre, pobreza, desigualdad, injusticia y muerte? Claro, el que la hace la paga, el que aguanta hambre y es pobre es por perezoso; y ¿Cómo se atreven a decir que hay calentamiento global, desaparición de especies, tala de árboles, contaminación de cuencas hídricas? los recursos son inagotables y el calentamiento global no existe, ¡que los grandes señores, nuestros dueños amados los perdonen!

Hoy nuestra sociedad debe entender la dimensión del sistema al que nos han sometido los gobernantes y las grandes multinacionales, algunos haciendo una interpretación de Karl Marx, han expresado, que el ser humano debe tener la capacidad racional de emanciparse, de disentir de todo aquello que lo está sometiendo a un estado precario de embrutecimiento pues son las condiciones sociales y económicas impuestas por el mismo hombre las que generan las condiciones de miseria exclusión y explotación[2].

Lo anterior se puede materializar con muchísimos problemas actuales, y aunque se podrían señalar una lista considerable de ellos, podemos fijar tres efectos del consumismo, el primero lo vimos reflejado en artículos de diferentes periódicos del mundo  a finales del mes de julio cuando expresaban que El 1 de agosto la humanidad agota los recursos naturales de todo el año[3], así fue el encabezado de la noticia en el periódico colombiano el Espectador, en el que se plasmaba el déficit ecológico del planeta, el nivel de consumo, la sobre pesca y la escasez de agua, y finaliza haciendo un llamado a la “cultura de la austeridad”.

El segundo ejemplo, es el uso de pesticidas (productos producidos por grandes multinacionales y para uso de grandes extensiones de terrenos dedicados a la siembra), el excesivo uso de estos productos han ocasionado lo que hoy se conoce  como el síndrome del despoblamiento de las colmenas definido como las diversas causas físicas, químicas o biológicas que hacen que las abejas mueran, se desorientan o se suprima su respuesta inmune.[4]  Así, mientras en Francia a principio de mes prohibía cinco pesticidas neonicotinoides[5] con el fin de luchar contra el síndrome mencionado, en Colombia morían  72 millones de abejas[6] en el municipio de Tierralta, Córdoba, por envenenamiento por fumigación de cultivos de arroz en la zona. ¡¿alguien se ha preguntado qué pasaría si se exterminan las abejas?!.

Finalmente, el tercer ejemplo lo estamos viviendo en la zona amazónica, en los parques de reserva, y en general, en los grandes bosques, en 2017 la tasa de deforestación en Colombia aumentó un 23%, según el IDEAM, y Santander se encuentra dentro de los seis departamentos con mayor índice de deforestación[7],  según la revista Semana, las causas de este fenómeno es la ganadería extensiva, cultivos ilícitos, asentamiento de colonos ilegales[8], pero además de los anteriores, poco se habla de la industria maderera que transporta miles y miles de árboles a través de los ríos.

Los efectos anteriores, que se mostraron a modo de ejemplo de la multiplicidad de efectos de este sistema, se plasmaron en este artículo porque aunque algunos de estos temas se puedan ver un poco distantes, no podemos desconocer que cada acción extractivista a gran escala, ya sea con fines ilegales, como la siembra de cultivos ilícitos, y con fines lícitos como las empresas madereras debidamente registradas y autorizadas; o los grandes cultivadores que usan pesticidas, obedecen a un fin último que es alimentar la sociedad de consumo a fin de llegar cumplir su gran sueño, acumular, ser grandes señores de bien; cada aspecto de nuestra que actualmente causa problema al medio ambiente, sin lugar a dudas proviene del consumismo.

No podemos continuar alimentando el sistema extractivo de consumo, debemos entender el mundo cómo lo percibían nuestros ancestros antes de la colonización, somos parte de un entorno en el que debemos vivir en plena armonía, pues nuestra pacha mama es todo sin nosotros, pero nosotros no somos nada sin ella.
nuestra avaricia nos llevará a la destrucción.
¡Pachamama o muerte!




[1] Cfr. Periódico el PAÍS (España). La autocracia. (En línea: https://elpais.com/diario/1994/02/28/opinion/762390007_850215.html)  
[2] Silva, A. Aguirre, J. Maldonado, J. (2009). Carlos Marx y la Crítica de los Derechos.  Bucaramanga: UIS.
[3] Cfr. Periódico el Espectador. El 1 de agosto la humanidad agota los recursos naturales de todo el año. (En líne:https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-1-de-agosto-la-humanidad-agota-los-recursos-naturales-de-todo-el-ano-articulo-803443)
[4] Cfr. Ecologistas en acción. Síndrome del despoblamiento de las colmenas y el empleo de plaguicidas. (En línea: https://www.ecologistasenaccion.org/?p=13240)
[5] Cfr. Periódico el Espectador. Francia prohibirá cinco pesticidas para proteger a las abejas. (En líne:https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/francia-prohibira-cinco-pesticidas-para-proteger-las-abejas-articulo-809138)
[6] Cfr. Periódico el Tiempo. Mueren 72 millones de abejas por envenenamiento en Tierralta, Córdoba. (En líne:https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/mueren-72-millones-de-abejas-por-envenenamiento-en-tierralta-cordoba-261298)
[7] Cfr. Periódico el Espectador. La deforestación en Colombia continúa: aumentó 23% durante 2017. (En líne:https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/la-deforestacion-en-colombia-continua-aumento-23-durante-2017-articulo-794263)
[8] Cfr. Revista Semana. Así depredan los bosques en Colombia. (En Línea: https://www.semana.com/nacion/articulo/la-crisis-por-deforestacion-de-bosques-en-colombia/537101)

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